ALEJANDRO, EL CAMPEÓN
Había hace muchos años, un niño
moreno y alto, de ojos de color caramelo que vestía con un chándal azul clarito
con rayas blancas en el pantalón y unas deportivas blancas. Su deporte favorito
es el karate pero tenía un problema, no podía ir a las clases por vivir lejos,
estaba triste pero pensó que así no solucionaba el problema y se fue a dar una vuelta
en bici. Cuando pasó por delante de la casa de su vecino David paro y:
-
Buenas tardes – dijo Alejandro.
-
Buenas tardes, ¿tienes mucho que hacer? – contesto David.
-
No – respondió Alejandro.
-
Si me ayudas a segar el jardín te doy un euro a cambio
– le propuso David.
-
Sí, claro – acepto Alejandro.
Y así lo hizo Alejandro, pensando que
podía ganar dinero para pagar el autobús que le llevaría a sus clases de
karate. Alejandro fue a su casa y pintó unos carteles donde ponía “Ayudo a
quien lo necesite, llamar al siguiente número, económico 000000000” y los pegó
por todo su barrio. Tenía un reto, conseguir 10 euros para el autobús.
Al día siguiente, le llamó su
vecina de enfrente y le pidió que le colocara el garaje. Le dio dos euros, y
más el euro del otro día ya tenía tres euros. Dos días después le llamo el
frutero y le dijo que con la bicicleta podría repartir la fruta por todo el
barrio. Alejandro dijo que sí a la propuesta y fue repartiendo a la guardería,
para el tentempié de los pequeños, al restaurante, para el postre y a la vecina
mayor que vivé dos calles más lejos de la frutería. Cuando terminó, el frutero
le dio cinco euros, por lo que ya tenía ocho euros en total. Y así siguió hasta
que consiguió los 10 euros.
Llegó a casa y le contó a su madre
lo que había conseguido trabajando durante toda la semana. Su madre, contenta,
le saco el bono del autobús, así Alejandro podría ir a las clases de karate.
Con ganas y esfuerzo se consigue
todo.
Julia Bartolomé

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