LA POCIÓN
Érase una vez una
joven, llamada Marta. Era una chica con el pelo largo y rubio. Además, es
delgada y ágil. Es simpática y divertida, aunque a veces algo competitiva.
Suele llevar un pantalón cómodo de color azul, una camiseta blanca y un
sombrero de cowboy. A Marta le gustan las aventaras, montar a caballo y
sobretodo apuntarse a concursos.
Pasando por la calle, Marta vió un cartel en el que ponía
“¡Atrévanse a comer cien tortillas en dos horas!”. Marta pensó que sería
divertido, así que apuntó su nombre en el cartel. Ella quería ganar, y para
asegurarse de que sería así, partió hacia la casa del mago más famoso de su
pueblo, conocido como Zanaus, ¿y sabéis en qué estaba pensando Marta?, pues
fácil, en pedirle a Zanaus una poción con la que comieses lo que comieses,
nunca te llenases.
Llegó el día del concurso. Todos los concursantes eran muy
obsesos (por lo cual no tendrían problemas), pero Marta no tenía miedo a
competir. Rápidamente se tomó la poción y se sentó en la mesa, donde delante de
ella estaban las cien tortillas. Acababan las dos horas y solo Marta se acabó
todo, pero… ¡qué la estaba pasando! Tenía tanta hambre que se empezó a comer
todo, porque no había comida nada desde hace 4 horas. El mago que estaba allí,
corrió a su casa a por una poción que parase todo esto. Volvió, busco a Marta y
le dio la poción para que se la tomase. Marta se llenó y paró de comer.
Es importante jugar limpio para que te tomen en serio.
Cantia Fernández

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